Cuando era chiquita, en el periódico se publicaban unas figuritas de caricatura con diferentes mensajes, cada uno con el título de este post, seguido de una frase y una ilustración alusiva.
Todos los días, después de que mi papá terminaba de leer el periódico, recortaba esas pequeñas partes y las coleccionaba.
Hace mucho que las dejé de ver... y ahora que estamos en el mes de los corazones, decidí escribir mis propias frases acerca de lo que es el amor, según mi propia experiencia.
Amor es...
...Mudarse a una ciudad que dista miles de kilómetros de la ciudad natal, por el ser amado.
...Hacer los trabajos duros y arriesgados con tal de que ella no se exponga.
...Modificar el horario con tal de estar juntos el mayor tiempo posible.
...Elevar la oración de los domingos siempre tomados de la mano.
...Reír juntos hasta que duela la panza.
...Aprender a cocinar un nuevo platillo.
...Esperar pacientemente a que se le pase el coraje.
...Coincidir en que lo más bonito de una pelea es: la reconciliación.
...Aprender a decirse las cosas sin hablar, sólo con una mirada.
...Compartir una silla, un plato, un postre, un auto... y una vida juntos.
Y para ti, ¿qué es el amor?
¡Feliz día del Amor y la Amistad! (día, semana, mes... )
martes, febrero 09, 2010
domingo, febrero 07, 2010
Consentidos... con sentidos
Hace algunos años -no tantos en realidad- mentir sin ser descubierta era una de las acciones más difíciles de realizar para mí. Sin embargo, como buena aprendiz que presumo ser, ya no soy tan inexperta en el arte de hacerlo.
Con el tiempo, para bien o para mal, he aprendido que hay ocasiones en las que resulta conveniente, por ejemplo, encontrar la mejor manera de decir lo que pienso o hago tratando de no herir susceptibilidades, aún cuando esto signifique ocultar algún dato relevante.
Quien afirme que en toda su vida no ha mentido una sola vez... quizás acaba de hacerlo una vez más. Y a pesar de estar convencida de lo anterior, en ocasiones, evitar una mentira trae como consecuencia que pepe grillo no me deje en paz por algunas horas. ¿Hice bien o pude hacerlo mejor? A mi exigente pepillo le gusta más la segunda opción.
En realidad hoy pude haber respondido impulsivamente -lo cual es uno de mis retos a vencer- pero a media frase me detuve. No resulta sencillo decir cuál de todos mis alumnos ha sido el consentido, más aún, quiero creer que nunca ha habido tal, por ética profesional, imparcialidad o el término que cada quien desee utilizar.
Uno de los resultados más exquisitos de esta profesión para la que Alguien me eligió, es que en repetidas ocasiones se crean lazos de amistad entre quienes durante algún período compartimos el aula, aún cuando deja de existir la relación instructor-aprendiz, donde por cierto no siempre ocupo el primer papel, pues después de cada asignatura, curso o taller, todos aprendemos algo nuevo, o al menos eso espero.
En el aula se distinguen dos tipos de personas: aquellas que se esfuerzan lo más que pueden y quienes lo hacen lo menos que pueden. Esta constante ha permanecido en los diferentes niveles educativos en los que he tenido la oportunidad de colaborar: bachillerato, licenciatura, diplomado y posgrado. En el primer caso es exquisitamente reconfortante observar los rápidos avances de los participantes y en el segundo caso es necesario idear nuevas estrategias que funcionen para esos casos particulares, lo cual también es enriquecedor.
Por lo tanto, ¿cómo decir que algún alumno ha sido mi consentido? Más bien yo desearía que todos se sintieran únicos y especiales, que en realidad lo son.
Espero que en una próxima ocasión mi hamster corra un poco más rápido y pueda corresponder honestamente y sin pausas ante el afectuoso saludo de quien me dice "¡mi maestra consentida!". Expresión que por cierto, agradezco sinceramente.
Con el tiempo, para bien o para mal, he aprendido que hay ocasiones en las que resulta conveniente, por ejemplo, encontrar la mejor manera de decir lo que pienso o hago tratando de no herir susceptibilidades, aún cuando esto signifique ocultar algún dato relevante.
Quien afirme que en toda su vida no ha mentido una sola vez... quizás acaba de hacerlo una vez más. Y a pesar de estar convencida de lo anterior, en ocasiones, evitar una mentira trae como consecuencia que pepe grillo no me deje en paz por algunas horas. ¿Hice bien o pude hacerlo mejor? A mi exigente pepillo le gusta más la segunda opción.
En realidad hoy pude haber respondido impulsivamente -lo cual es uno de mis retos a vencer- pero a media frase me detuve. No resulta sencillo decir cuál de todos mis alumnos ha sido el consentido, más aún, quiero creer que nunca ha habido tal, por ética profesional, imparcialidad o el término que cada quien desee utilizar.
Uno de los resultados más exquisitos de esta profesión para la que Alguien me eligió, es que en repetidas ocasiones se crean lazos de amistad entre quienes durante algún período compartimos el aula, aún cuando deja de existir la relación instructor-aprendiz, donde por cierto no siempre ocupo el primer papel, pues después de cada asignatura, curso o taller, todos aprendemos algo nuevo, o al menos eso espero.
En el aula se distinguen dos tipos de personas: aquellas que se esfuerzan lo más que pueden y quienes lo hacen lo menos que pueden. Esta constante ha permanecido en los diferentes niveles educativos en los que he tenido la oportunidad de colaborar: bachillerato, licenciatura, diplomado y posgrado. En el primer caso es exquisitamente reconfortante observar los rápidos avances de los participantes y en el segundo caso es necesario idear nuevas estrategias que funcionen para esos casos particulares, lo cual también es enriquecedor.
Por lo tanto, ¿cómo decir que algún alumno ha sido mi consentido? Más bien yo desearía que todos se sintieran únicos y especiales, que en realidad lo son.
Espero que en una próxima ocasión mi hamster corra un poco más rápido y pueda corresponder honestamente y sin pausas ante el afectuoso saludo de quien me dice "¡mi maestra consentida!". Expresión que por cierto, agradezco sinceramente.
martes, febrero 02, 2010
Un año más
A menudo me quejo de que mi memoria RAM no es capaz de almacenar más de 1 kb de información, por lo que requiero anotar TODOS los acontecimientos y asuntos importantes, para no olvidarlos. Si embargo, en los últimos días esta situación es más perceptible, quizás porque han estado acudiendo a mi presente recuerdos de muchos eventos de algunos años atrás, con más frecuencia de lo normal.Por ejemplo, ¡el día de ayer cumplí 8 años! Si, me han dicho que no los aparento mucho (a mi vanidad femenina le conviene creerles) pero hace 8 vueltas al sol que encontré mi verdadera vocación.
Fue en un primer día de Febrero cuando llegué a esta pacífica ciudad gracias a una oportunidad de trabajo que conseguí después de ser entrevistada por cerca de 20 personas en una mesa cuadrada. Quizás eran menos, pero a mi me pareció que eran muchos... el nerviosismo que sentí el día de la entrevista sólo lo he sentido 2 veces en mi vida, la primera fue el día que defendí mi tesis (¡¡y fui aprobada!!) y aquélla ocasión fue la segunda. Afortunadamente decidieron que yo era la indicada y desde entonces descubrí que éste es mi lugar.
Cuando un estudiante recién egresado busca una oportunidad de empleo, generalmente se presenta a cada nueva oportunidad con la completa disposición de dar lo mejor de sí mismo. Si no sabe algo lo aprende, si algo resulta difícil pide ayuda y, después de algunos años de experiencia, lo más común es que no haya la necesidad de aprender muchas cosas nuevas, a menos que el deseo de actualizarse esté por encima de muchas otras prioridades que surgen. Es entonces cuando viene la rutina y el desánimo, en algunos casos.
¡Pero en este lugar es diferente! Todos los días hay algo nuevo que aprender, aún después de algunos años. Parece que fue ayer cuando llegué aquí por primera vez, cuando mis metidas de pata en el salón de clases me hacían acreedora del título "botana del día", o cuando mi moral se iba hasta el suelo con los comentarios de la primera evaluación de los estudiantes, o cuando tuve que recurrir a la ayuda de un experto en el área porque no tenía la más mínima experiencia con el manejo de circuitos, protoboards y demás... no quiero decir que ya no me equivoque, pero de los errores mucho se aprende y me temo que aún me falta mucho por aprender.
Ayer no hubo pastel ni velitas. Es más, fue inhábil y me acordé hacia el ocaso del día. Pero mi deseo de entrar un día al salón de clases y ver a más de 20 alumnos sentaditos esperándome, ¡ya se cumplió! apenas la semana pasada.
Empieza un nuevo ciclo académico y el tiempo sigue su curso... día a día, semana a semana, quincena a quincena, semestre a semestre, año con año, generación tras generación. Creo que lo más importante de la vida se aprende fuera del aula, pero la actitud que se demuestra en el aula, es la base para lograr las cosas más importantes de la vida.
A todos quienes han compartido este tiempo conmigo ¡Gracias! Como decía un querido maestro q.e.p.d. "Gracias por el aguante".
Apenas van ocho años... y seguimos contando.
domingo, enero 31, 2010
La fuerza que nos mueve
En un momento de divagación, de aquellos en los que la vista se pierde en la nada y cualquier voz que nos llamara pasaría desapercibida o quedaría de trasfondo como un simple bla bla bla (algunos estudiantes que conozco saben bien a lo que me refiero), hoy vineron a mi memoria algunos momentos de antaño.
Desde lo más lejano que mi memoria me permite retroceder, el amor ha sido mi principal motor para hacer cuánto he querido.
Recuerdo la primera vez en la que mi corazoncito latió más fuerte de lo que le conocía, cuando apenas estaba en 4o grado de primaria. Todos los días iba a la escuela con la esperanza de encontrarme con el susodicho y, si no se aparecía, al día siguiente regresaba con más entusiasmo a la escuela y mi alegría era doble cuando por fin nuestros días se cruzaban.
¡Qué días aquellos!
Como aquél en el que una niña de 5o grado de primaria llegó a su casa con ánimo de platicar sobre lo que había aprendido en su interesante clase acerca de los cambios que ocurren en los niños y niñas a cierta edad. Justo a la hora de la comida llega a la mesa y le pregunta a su papá:
- ¿Papi, a la etapa en que a las niñas les empiezan a gustar los niños, se le llama adolescencia, verdad?
Ahora que lo pienso, el papá debió haber tragado el bocado de comida que tenía en la boca con un poco más de dificultad que de costumbre. Recuerdo que alcanzó a decir algo así como:
- Sí, ¿por qué lo preguntas?
Aquella niña ingenua de 9 años respondió:
- Y si al inicio de esa etapa se le llama adolescencia... ¿cómo se llama a la etapa en que termina? y ¿cuánto tiempo pasa hasta que se termina? porque... un día se termina, ¿o no?
No debe haber sido fácil encontrar la respuesta adecuada a semejante pregunta, no recuerdo cuales fueron las palabras exactas pero estoy segura que, como todas las respuestas dadas por éste papá, fue la más adecuada y dejó satisfecha la curiosidad de la chiquilla, que al parecer desde entonces presentía que lo que se veía venir no sería nada fácil.
Ahora, me doy cuenta de lo que papá quiso decir.
Desde que el corazón aprende a enamorarse y amar, no puede dejar de hacerlo. La principal diferencia en la vida "de los grandes" radica en la ausencia de aquella inocencia que nos disculpaba de cualquier malentendido que pudiera haber surgido, lo mismo con las amigas que con los niños, siendo niña, y viceversa (supongo) siendo niño.
¡Qué complicada es la vida, en cuanto a las relaciones humanas! Cada individuo tiene su propia historia, y cuando se juntan dos historias se crea una nueva historia, mucho más complicada y enriquecida que las primeras. Sin embargo, estoy segura que Alguien allá arriba se encarga de que las "coincidencias" ocurran, cuando sea el momento adecuado.
Yo no sé que pude haber hecho para ser bendecida y haber encontrado el hombro que parece estar diseñado a la medida de mi cabeza, pero si lo supiera, me aseguraría de no dejar de hacerlo.
Confío en que aquellas parejas en busca del camino que pueda ser recorrido y disfrutado juntos, lo encuentren. Ojalá tengamos siempre presente que las cosas que parecen ser las más difíciles en la vida, son las que más valen la pena... y que quien persevera ¡alcanza!
Pero sobre todo, hoy mi fe está puesta en la esperanza de que sin importar lo que pase en nuestro transitar por este mundo, cada día nos regalemos la inmensa dicha de amar. A nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, y a nuestra pareja si tenemos la fortuna de contar con una.
Desde lo más lejano que mi memoria me permite retroceder, el amor ha sido mi principal motor para hacer cuánto he querido.
Recuerdo la primera vez en la que mi corazoncito latió más fuerte de lo que le conocía, cuando apenas estaba en 4o grado de primaria. Todos los días iba a la escuela con la esperanza de encontrarme con el susodicho y, si no se aparecía, al día siguiente regresaba con más entusiasmo a la escuela y mi alegría era doble cuando por fin nuestros días se cruzaban.
¡Qué días aquellos!
Como aquél en el que una niña de 5o grado de primaria llegó a su casa con ánimo de platicar sobre lo que había aprendido en su interesante clase acerca de los cambios que ocurren en los niños y niñas a cierta edad. Justo a la hora de la comida llega a la mesa y le pregunta a su papá:
- ¿Papi, a la etapa en que a las niñas les empiezan a gustar los niños, se le llama adolescencia, verdad?
Ahora que lo pienso, el papá debió haber tragado el bocado de comida que tenía en la boca con un poco más de dificultad que de costumbre. Recuerdo que alcanzó a decir algo así como:
- Sí, ¿por qué lo preguntas?
Aquella niña ingenua de 9 años respondió:
- Y si al inicio de esa etapa se le llama adolescencia... ¿cómo se llama a la etapa en que termina? y ¿cuánto tiempo pasa hasta que se termina? porque... un día se termina, ¿o no?
No debe haber sido fácil encontrar la respuesta adecuada a semejante pregunta, no recuerdo cuales fueron las palabras exactas pero estoy segura que, como todas las respuestas dadas por éste papá, fue la más adecuada y dejó satisfecha la curiosidad de la chiquilla, que al parecer desde entonces presentía que lo que se veía venir no sería nada fácil.
Ahora, me doy cuenta de lo que papá quiso decir.
Desde que el corazón aprende a enamorarse y amar, no puede dejar de hacerlo. La principal diferencia en la vida "de los grandes" radica en la ausencia de aquella inocencia que nos disculpaba de cualquier malentendido que pudiera haber surgido, lo mismo con las amigas que con los niños, siendo niña, y viceversa (supongo) siendo niño.
¡Qué complicada es la vida, en cuanto a las relaciones humanas! Cada individuo tiene su propia historia, y cuando se juntan dos historias se crea una nueva historia, mucho más complicada y enriquecida que las primeras. Sin embargo, estoy segura que Alguien allá arriba se encarga de que las "coincidencias" ocurran, cuando sea el momento adecuado.
Yo no sé que pude haber hecho para ser bendecida y haber encontrado el hombro que parece estar diseñado a la medida de mi cabeza, pero si lo supiera, me aseguraría de no dejar de hacerlo.
Confío en que aquellas parejas en busca del camino que pueda ser recorrido y disfrutado juntos, lo encuentren. Ojalá tengamos siempre presente que las cosas que parecen ser las más difíciles en la vida, son las que más valen la pena... y que quien persevera ¡alcanza!
Pero sobre todo, hoy mi fe está puesta en la esperanza de que sin importar lo que pase en nuestro transitar por este mundo, cada día nos regalemos la inmensa dicha de amar. A nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, y a nuestra pareja si tenemos la fortuna de contar con una.
miércoles, enero 20, 2010
Un viaje más hacia la gran ciudad
El viaje de hoy estuvo acompañado de la edición mañanera noticiosa de la estación local de radio, en nada comparable con la acostumbrada companía de estos viajes, en los últimos años. ¡Qué diferencia!
Hay ocasiones en las que escuchar las noticias resulta interesante, me permite ponerme al tanto de los últimos acontecimientos del mundo y en ocasiones hasta tiene su parte divertida. En otros casos, el panorama que se describe es desolador y me entristece en sobremanera. El caso de hoy fue como el segundo, desafortunadamente. Que una ciudad reciba en menos de dos semanas una doble sacudida, no es nada agradable de escuchar y mucho menos de vivir, supongo.
Regresaron a mi mente los recuerdos de la experiencia responsable de que las visitas que hacemos a donde reside mi segunda familia no sean las mismas desde que experimenté 6 grados en la famosa escala que mide los temblores. Es una experiencia nada agradable, desesperante, traumática... la cual, a la vez que me permite imaginar -mínimamente, supongo- el panorama desolador que se debe vivir en estos momentos en Haití, al mismo tiempo me obliga a revalorar la grandiosa fortuna de que en nuestra tierra no se experimenten esos fenómenos naturales.
El motivo del viaje está valiendo la pena. Una vez más coincido con Einstein cuando dice que "todos somos ignorantes, sólo ignoramos cosas diferentes", pues mientras más aprendo más cuenta me doy de cuán ignorante soy. El estar aquí tiene su precio, tanto por lo mucho que me cuesta la distancia de mi rey verde, como por todas las peripecias que tuve que pasar el día de ayer para poder cumplir con mis pendientes antes de venir.
Además del aprendizaje académico, está presente la oportunidad de aprovechar el tiempo libre de estos días de una manera diferente... y no la desperdiciaré.
Hay ocasiones en las que escuchar las noticias resulta interesante, me permite ponerme al tanto de los últimos acontecimientos del mundo y en ocasiones hasta tiene su parte divertida. En otros casos, el panorama que se describe es desolador y me entristece en sobremanera. El caso de hoy fue como el segundo, desafortunadamente. Que una ciudad reciba en menos de dos semanas una doble sacudida, no es nada agradable de escuchar y mucho menos de vivir, supongo.
Regresaron a mi mente los recuerdos de la experiencia responsable de que las visitas que hacemos a donde reside mi segunda familia no sean las mismas desde que experimenté 6 grados en la famosa escala que mide los temblores. Es una experiencia nada agradable, desesperante, traumática... la cual, a la vez que me permite imaginar -mínimamente, supongo- el panorama desolador que se debe vivir en estos momentos en Haití, al mismo tiempo me obliga a revalorar la grandiosa fortuna de que en nuestra tierra no se experimenten esos fenómenos naturales.
El motivo del viaje está valiendo la pena. Una vez más coincido con Einstein cuando dice que "todos somos ignorantes, sólo ignoramos cosas diferentes", pues mientras más aprendo más cuenta me doy de cuán ignorante soy. El estar aquí tiene su precio, tanto por lo mucho que me cuesta la distancia de mi rey verde, como por todas las peripecias que tuve que pasar el día de ayer para poder cumplir con mis pendientes antes de venir.
Además del aprendizaje académico, está presente la oportunidad de aprovechar el tiempo libre de estos días de una manera diferente... y no la desperdiciaré.
jueves, enero 14, 2010
Me gusta enero
Me gusta enero porque es cuando imagino ante mi el principio de un nuevo capítulo, como si tuviera un paquete de hojas en blanco en las que puedo escribir cada día con una pluma de esas que más me gustan, cuyos trazos, finos o gruesos, van dibujando algunas veces formas conocidas y otras veces formas de las más diversas que se me puedan ocurrir.
Me gusta también por la costumbre que tenemos de hacer buenos propósitos, que este año pienso resumir en uno solo: vivir disfrutando y dejando a los demás disfrutar cada instante, sin importar la tonalidad con que se vayan pintando los días. El tiempo parece transcurrir cada vez más rápido y los segundos me parecen cada vez más valiosos.
Particularmente, este enero me gusta por las visitas que con el pretexto de la feria de reyes estamos recibiendo. Generalmente disfruto mucho la privacidad del hogar que mi rey verde (¿por qué tendría que ser príncipe azul?) y yo hemos empezado a construir, pero de vez en cuando un poco de ruido y alboroto en casa me alegra mucho, mucho.
Me gusta enero por el frío que nos invita a mantener el calor humano y nos permite arroparnos como pocas veces podemos hacerlo durante el año, debido a la calidez climática de nuestra querida tierra. Como bien decía Esteban, en estos días salen las combinaciones más creativas y las prendas más olvidadas de nuestro guardarropa. ¡Eso es ser optimista! y ver el lado positivo de la situación.
Sí, también podría listar lo que no me gusta de enero pero no lo haré. No es que quiera ignorar que el arcoiris de la vida sigue pintando tonalidades grisáseas, solamente que en este espacio esas tonalidades no tienen mayor prioridad por ser compartidas.
Ah, pero sobre todo me gusta enero porque hoy sigue siendo enero.
Me gusta también por la costumbre que tenemos de hacer buenos propósitos, que este año pienso resumir en uno solo: vivir disfrutando y dejando a los demás disfrutar cada instante, sin importar la tonalidad con que se vayan pintando los días. El tiempo parece transcurrir cada vez más rápido y los segundos me parecen cada vez más valiosos.
Particularmente, este enero me gusta por las visitas que con el pretexto de la feria de reyes estamos recibiendo. Generalmente disfruto mucho la privacidad del hogar que mi rey verde (¿por qué tendría que ser príncipe azul?) y yo hemos empezado a construir, pero de vez en cuando un poco de ruido y alboroto en casa me alegra mucho, mucho.
Me gusta enero por el frío que nos invita a mantener el calor humano y nos permite arroparnos como pocas veces podemos hacerlo durante el año, debido a la calidez climática de nuestra querida tierra. Como bien decía Esteban, en estos días salen las combinaciones más creativas y las prendas más olvidadas de nuestro guardarropa. ¡Eso es ser optimista! y ver el lado positivo de la situación.
Sí, también podría listar lo que no me gusta de enero pero no lo haré. No es que quiera ignorar que el arcoiris de la vida sigue pintando tonalidades grisáseas, solamente que en este espacio esas tonalidades no tienen mayor prioridad por ser compartidas.
Ah, pero sobre todo me gusta enero porque hoy sigue siendo enero.
viernes, enero 01, 2010
Feliz Año 2010
Después de la Navidad llega el esperado final de un año más, lo cual nos lleva en estos días a volver la vista un poco hacia atrás y observar el camino recorrido este año. El paisaje que contemplo me llena de mucha alegría y también me deja un poco de nostalgia.
La inmensa alegría se debe a los momentos gratos compartidos, y externo esta alegría enviando un sincero mensaje de agradecimiento hacia todas aquellas personas que enriquecen mi vida con su sola presencia en ella: ¡Gracias!
Gracias por el regalo de coincidir en mi camino, por las palabras dichas en el momento preciso, por las enseñanzas, por los consejos y también por las reprimendas. Gracias por los abrazos, por los besos, por los mensajes, las visitas, las llamadas, los correos, las fotos... y también por su tiempo al leerme en este espacio.
La nostalgia se debe a lo que estuvo y ya no estará más. Sin embargo, las pérdidas son las mejores ocasiones de aprender las lecciones más difíciles de la vida y son también las que nos producen el mayor crecimiento interior. Así que también agradezco la nostalgia y la ausencia, que me obligan a mantenener los pies sobre la tierra, haciendo conciencia sobre mi presencia mundana y material, diferenciándola del valioso contenido energético y espiritual.
En estos días compartidos con la familia -que cada día crece un poco más-, he recobrado fuerzas para empezar el año con muchos ánimos y seguir poniendo mi mejor esfuerzo para reconocer la obra de Dios en cada ser. Empieza un año más y de nosotros depende que se convierta en un año lleno de éxitos, de momentos valiosos, un año que sea digno de ser recordado, sin importar lo volátil o perdurable que pueda ser nuestra memoria.
Hasta ese rinconcito del inmenso universo en el que se encuentren, les envío un abrazo fraternal y mis sinceros deseos por un año merecedor de ser vivido, en el que cada día se convierta en el nuevo récord propio a vencer, por ser el mejor día de sus vidas.
¡Feliz Año 2010!
viernes, diciembre 25, 2009
Feliz Navidad
Fiestas, regalos, comidas, cenas, viajes, despedidas, reencuentros... y por fin llegó el día tan esperado: hoy es Navidad. El cumpleaños que hoy festejamos es uno de los más esperados -o quizás el más esperado- en todo el mundo.
Ahora más que nunca en nuestros corazones habitan los más bellos sentimientos y en nuestras mentes los más hermosos pensamientos externados como deseos de bonanza y bienestar para la gente que amamos. Cada uno de los abrazos -virtuales y presenciales- que nos hemos regalado nos reconforta el alma y nos acerca un poquito más a Dios, en su más pura manifestación de Amor.
Después de tantos intercambios, brindis, fiestas, cenas y uno que otro kilito de más, ha llegado el momento de dar el regalo al Cumpleañero. Ese no estuvo en la mesa envuelto, ni debajo del árbol, ni debajo de la hamaca... ese se ha estado preparando en lo más íntimo y profundo del corazón de cada uno de nosotros, allá donde sólo puede ser visto y tomado por Él.
Son tantos los regalos que diariamente Él nos da, que por mucho que nos esmeremos, puede parecer insignificante el nuestro, pero mirando a través de sus ojos seguramente todo se ha de ver diferente.
¡Feliz Navidad!
Ahora más que nunca en nuestros corazones habitan los más bellos sentimientos y en nuestras mentes los más hermosos pensamientos externados como deseos de bonanza y bienestar para la gente que amamos. Cada uno de los abrazos -virtuales y presenciales- que nos hemos regalado nos reconforta el alma y nos acerca un poquito más a Dios, en su más pura manifestación de Amor.
Después de tantos intercambios, brindis, fiestas, cenas y uno que otro kilito de más, ha llegado el momento de dar el regalo al Cumpleañero. Ese no estuvo en la mesa envuelto, ni debajo del árbol, ni debajo de la hamaca... ese se ha estado preparando en lo más íntimo y profundo del corazón de cada uno de nosotros, allá donde sólo puede ser visto y tomado por Él.
Son tantos los regalos que diariamente Él nos da, que por mucho que nos esmeremos, puede parecer insignificante el nuestro, pero mirando a través de sus ojos seguramente todo se ha de ver diferente.
¡Feliz Navidad!
sábado, diciembre 12, 2009
Lo importante es aprender
¿Cuál es la razón por la que una persona es capaz de tomar un bien ajeno? La respuesta no es simple, pueden haber muchas razones de por medio, desde visualizar la oportunidad de ganarse algo sin trabajarlo hasta la necesidad de salvar una vida o alimentar a una familia.
Independientemente de cuál sea la razón, el acto de robar es deshonesto, reprobable y puede traer graves consecuencias. Más aún, si se realiza una vez y "no pasa nada" es muy probable caer en la tentación de repetirlo y se corre el riesgo de que un día "sí pase algo". Y la consecuencia afectará más de lo que pudo haber beneficiado.
Como parte del proceso de aprendizaje de hoy, tuve la posibilidad de palpar las pertenencias de un grupo de personas y pude constatar que pocas de ellas llegan a contar con dos ceros en sus billeteras, lo cual significa que viven al día, como decimos cotidianamente.
Inevitablemente vienen a mi mente las sabias palabras de mi abuelito: "Aunque le asiente miles de pesos al doctor, no me puede hacer caminar de nuevo".
Con lo cual puedo darme cuenta de que, como bien dice mi alma gemela, gracias a Dios contamos con un empleo y todos los miembros que necesitamos para seguir adelante y recuperar lo que hayamos perdido, o en este caso, nos hayan quitado. No nos tomará un día, pero tampoco me pesará hacerlo pues afortunadamente el trabajo que realizo me llena de satisfacción, me permite crecer y disfrutar todos los días, cada segundo de mi vida.
En situaciones como la de hoy es inevitable el enojo, la tristeza, las acciones obligadas por realizar... y finalmente, mi aprendizaje es: "Confía sólo en las personas que conoces y no pierdas de vista tu cartera".
La buena noticia es que en la cena de este año no faltará el pavo =)
Independientemente de cuál sea la razón, el acto de robar es deshonesto, reprobable y puede traer graves consecuencias. Más aún, si se realiza una vez y "no pasa nada" es muy probable caer en la tentación de repetirlo y se corre el riesgo de que un día "sí pase algo". Y la consecuencia afectará más de lo que pudo haber beneficiado.
Como parte del proceso de aprendizaje de hoy, tuve la posibilidad de palpar las pertenencias de un grupo de personas y pude constatar que pocas de ellas llegan a contar con dos ceros en sus billeteras, lo cual significa que viven al día, como decimos cotidianamente.
Inevitablemente vienen a mi mente las sabias palabras de mi abuelito: "Aunque le asiente miles de pesos al doctor, no me puede hacer caminar de nuevo".
Con lo cual puedo darme cuenta de que, como bien dice mi alma gemela, gracias a Dios contamos con un empleo y todos los miembros que necesitamos para seguir adelante y recuperar lo que hayamos perdido, o en este caso, nos hayan quitado. No nos tomará un día, pero tampoco me pesará hacerlo pues afortunadamente el trabajo que realizo me llena de satisfacción, me permite crecer y disfrutar todos los días, cada segundo de mi vida.
En situaciones como la de hoy es inevitable el enojo, la tristeza, las acciones obligadas por realizar... y finalmente, mi aprendizaje es: "Confía sólo en las personas que conoces y no pierdas de vista tu cartera".
La buena noticia es que en la cena de este año no faltará el pavo =)
lunes, diciembre 07, 2009
Diciembre: fiestas, regalos... y algo más
En los últimos días, las calles se tornan más hermosas que de costumbre: luces de colores, vistosos adornos, voces infantiles pidiendo el "aguinaldo", "voladores" que revientan en lo alto iluminando un pedacito del cielo... en fin, todo indica que se acerca la Navidad.
Este es uno de los meses que trae más motivos para festejar, desde el nacimiento de la mujer que me dio la vida, hasta la fecha en que celebramos la llegada del hombre que vino a revolucionar el sentido de nuestra existencia, hace más de dos mil años. En el inter, el día de hoy, la fecha en la que llegó una de las mujeres que más admiro y quiero, de quien he aprendido y sigo aprendiendo cada día más. (¡Felicidades Loquita!)
Sin duda alguna ésta será una Navidad diferente para mi familia, pues en el cielo ahora hay un ángel más, un ángel sabio a quien no dejaré de extrañar, cuya partida final se ha convertido en una enseñanza más, por si las que me diera en vida no hubieran sido suficientes. Pero quienes continuamos nuestro transitar por este mundo, poseemos aún la oportunidad de seguir aprendiendo, seguir enseñando... seguir viviendo.
Y justamente haciendo uso de esta magnífica oportunidad, hoy me encontré con el Toque humano de Richard Clifford, quien responde a una de esas preguntas que sólo se atreven a hacer quienes todavía poseen esa hermosa curiosidad infantil: ¿Qué es el Adviento?
Para quienes llevamos varios años empleando esta palabra, el significado no es nuevo: Adviento significa llegada. La llegada del Señor, o del niño Dios, como algunas veces decimos.
Sin embargo, en ocasiones perdemos de vista que esas hermosas lucecitas de colores, esos "voladores", esas vocecitas recorriendo las calles, esos regalos (virtuales y presenciales), esas fiestas... todo esto se debe a que esperamos la llegada del día en que festejamos un cumpleaños muy especial.
Quienes tenemos la dicha de no tener que pensar si mañana habremos de comer, podemos ir a la tienda y comprar algunos regalos para compartir en estas fechas. Sin embargo, el regalo principal, el del cumpleañero, el de aquél a quien festejamos, al menos yo, aún lo estoy preparando.
Como todos los regalos que entregamos a nuestros seres más queridos, busco uno que pueda entregar con alegría, con entusiasmo, pero sobre todo, con la esperanza de que será realmente agradable para quien lo recibirá.
¿Cuál será el mejor regalo para Él?
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