Hace un par de años, tuve la oportunidad de colaborar como instructora ante un grupo de competentes y entusiastas profesores con una asignatura de la maestría en Tecnología Informática, en la que el tema principal fue la "Administración de proyectos". En aquella ocasión recurrí a una analogía en la que todos coincidimos con un proyecto en común: Vivir. En este proyecto, cada quien asume de manera diferente su rol como líder de proyecto y decide a cuántos de sus familiares/amigos/conocidos involucra en el mismo, así como la manera en que lo hace. Esta es una de las fases más importantes en el inicio de un exitoso proyecto. Ahora, al pensar en el trabajo sobre proyectos, vino a mi mente aquella analogía y creo que sigue vigente.
Cuando aprendemos a resolver problemas, generalmente partimos de un planteamiento bastante explícito del mismo, por lo que, a partir de las premisas establecidas, ponemos en práctica nuestras mejores habilidades para darle solución a la situación que se plantea.
En cambio, cuando nos enfocamos hacia realizar un proyecto, el trabajo es mucho mayor pero al mismo tiempo también el aprendizaje lo es, pues la resolución del problema es tan sólo una fase del proyecto en sí. Y al final, el sentimiento gratificante por haber llegado exitosamente hasta el final, es también mucho mayor. En ocasiones, los proyectos finalizan con un resultado diferente de lo que inicialmente se pensó, pero la utilidad no disminuye sino que por el contrario, puede aumentar. Y al final lo que vale, es la nueva experiencia que se adquiere.
En la Feria de Proyectos que recientemente realizamos con estudiantes universitarios, el proceso de participar en el evento fue en sí un nuevo proyecto. Este nuevo proyecto, totalmente opcional y voluntario que, sumado con el esfuerzo previo de las actividades realizadas como parte de alguna materia (en la mayoría de los casos), dejó ver el gran empuje y capacidad de quienes participaron y que representan tan sólo una pequeña muestra de la diversidad de ideas y talentos que poseen los estudiantes, una de las mayores riquezas con las que contamos en nuestra institución.
En esta ocasión fueron 15 los trabajos presentados, todos interesantes y cada uno de ellos con un gran trabajo de fondo que únicamente conocen realmente los mismos participantes, sin importar lo mucho que los demás nos esforcemos en conocer. Pudieron haber estado ahí cerca de 70 alumnos, de los cuales únicamente 21 estudiantes se atrevieron a hacerlo; y algunos de ellos, en más de un proyecto.
Generalmente, cuando realizamos un esfuerzo grande, esperamos que de alguna manera se reconozca nuestro empeño y dedicación, para continuar destacando en estas actividades. Y qué bueno que en ocasiones sí se reciben esas motivadoras 'palmaditas' que a todos nos hacen mucho bien.
Sin embargo, ese proyecto general que tenemos en común quienes seguimos en este mundo, es aquél para el cual realmente debemos estar preparados. Y la mejor recompensa, o recompensas en este caso, no vendrá al final sino como parte del mismo proyecto.
No es lo mismo vivir que sobrevivir.
Y siendo el "Vivir" nuestro proyecto más importante, vale la pena poner ese mismo empeño que hemos puesto en aquellos proyectos por los que nos hemos desvelado noches enteras con tal de conseguir buenos resultados. Siendo así, indudablemente nuestra vida será tan exitosa como lo ha sido esta 2a Feria de Proyectos 2010.
¡Felicidades! a todos aquellos que participaron, por el excelente trabajo que hicieron. Tanto los expositores, como los visitantes, los organizadores y los evaluadores. Y una vez más, muchas gracias por haberlo hecho. Si alguno de ustedes faltaba, el resultado nunca hubiera sido el mismo.
Ahora sigamos trabajando en nuestro proyecto más importante: ¡Vivir!
miércoles, marzo 31, 2010
domingo, marzo 21, 2010
Buen trabajo equipo
Cuando somos estudiantes, pasamos por alto algunos aprendizajes que ocurren fuera del aula. Más adelante nos damos cuenta de que muchas de esas experiencias "extra-clase" resultan igual de útiles que la preparación académica, para desempeñarnos como profesionales y también como seres humanos, en general.El trabajo en equipo es una de las habilidades que se trata de fomentar en los estudiantes, independientemente de la disciplina o carrera que cursen. En la feria de proyectos y las jornadas de la semana pasada, seguramente cada equipo y comité puso en práctica sus mejores aptitudes para que la tarea encomendada se lograra con éxito. Y creo que se logró.
La reunión de anoche fue por mucho, productiva. Las pizzas (muy ricas por cierto) fueron el mejor pretexto para reunirnos a compartir nuestras experiencias que, esperemos, serán muy útiles para los próximos eventos. Entre los puntos que aprendí (porque los maestros también aprendemos de nuestros alumnos) me parece importante mencionar que la retroalimentación es sumamente enriquecedora, sobre todo cuando nuestras habilidades de comunicación no están disminuidas por la presión de cumplir con la tarea encomendada, con cronómetro en mano.
También son muy útiles los comentarios que nos han hecho llegar por diferentes medios, tanto quienes piden que les pasemos el archivo del "charrito", como quienes opinan que debimos incluir más fotos de los eventos, ¡gracias por hacerlo! Según he podido verificar, este año fueron 90 fotos, para el próximo trataremos de que sean un poco más y también veremos que se incluyan más en la sección de "cámara escondida", respetando la petición de alguien (si la hubiera) de no querer aparecer en esa sección.
Este año extrañamos a Walter, Tony y Calín... el próximo año extrañaremos a Berlín, Rodrigo y Jorge. Pero lo importante es que, en su momento, ¡todos hemos hecho un gran equipo! ¿A poco no? ;)
miércoles, marzo 17, 2010
Fin de semana gratificante
Después de una semana de intenso trabajo que, desde mi punto de vista, fue todo un éxito gracias al entusiasmo y colaboración de TODOS los que participamos en las diversas actividades que se organizaron, el puentesito inmediato fue nuestra mejor recompensa y llegó justo a tiempo para que el descanso fuera suficiente.
La propuesta del lugar a dónde ir el sábado por la noche no pudo ser mejor; platicamos, reímos, aprendimos, reflexionamos y nos divertimos mucho. Generalmente disfruto enormemente de los espectáculos cómicos, pero cuando además se tocan los delicados temas de religión y política, pocas veces se hace con tan buen estilo como el que disfrutamos esta vez. Si han tenido la oportunidad de ver en escena a Julio Nava, será un poco más fácil imaginar a lo que me refiero. ¡Excelente decisión amiga! :)
El domingo familiar fue un poco diferente pero también me gustó mucho, porque sin tener que avanzar varios kilómetros más hacia el sur del estado, disfruté de la companía de quienes han sido mi motor y mejor apoyo desde que tengo memoria. Ya sea con las agradables pláticas que surgen, con las noticias para actualizarnos, jugando a que volvemos a ser niños o simplemente acompañándonos, todo se disfruta.
Lo único que lamento profundamente fue no haber llegado a tiempo para estar presente en la ceremonia en la cual una de las personas más importantes para mi, firmó su compromiso de respeto y ayuda mutua, para dar lugar a una nueva etapa en su vida. Esta vez mi memoria no me ayudó a notar el conflicto y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde. Una de las leyes físicas dice algo así como que "una persona no puede ocupar dos lugares distintos al mismo tiempo", así que físicamente no estuve ahí, pero mi mente y mi corazón sí estuvieron ahí. Y afortunadamente una videocámara también. ¡Felicidades Manuel y Eve!
Me costó cara la lección, emocionalmente hablando, pero tendré mucho cuidado con las fechas y los compromisos que a partir de ahora adquiera, uno de los cuales ocurrirá en agosto y tiene la prioridad más alta por sobre cualquier otro acontecimiento que se avecine.
Por otro lado, parecía que todo regresaba a la normalidad, fueron 2 semanas completitas sin línea de comunicación y con restringida conexión al mundo virtual. La semana que transcurre inició con una concurrida Muestra de Alternativas Universitarias, aunque se vio interrumpido por un día completo sin energía eléctrica. Afortunadamente en casa todos los servicios están funcionando correctamente... eso me recuerda que ya hay nuevos pagos que efectuar =P
Hoy escribo de nuevo desde la comodidad de mi rinconcito favorito en casa. ¡Qué diferencia!
La propuesta del lugar a dónde ir el sábado por la noche no pudo ser mejor; platicamos, reímos, aprendimos, reflexionamos y nos divertimos mucho. Generalmente disfruto enormemente de los espectáculos cómicos, pero cuando además se tocan los delicados temas de religión y política, pocas veces se hace con tan buen estilo como el que disfrutamos esta vez. Si han tenido la oportunidad de ver en escena a Julio Nava, será un poco más fácil imaginar a lo que me refiero. ¡Excelente decisión amiga! :)
El domingo familiar fue un poco diferente pero también me gustó mucho, porque sin tener que avanzar varios kilómetros más hacia el sur del estado, disfruté de la companía de quienes han sido mi motor y mejor apoyo desde que tengo memoria. Ya sea con las agradables pláticas que surgen, con las noticias para actualizarnos, jugando a que volvemos a ser niños o simplemente acompañándonos, todo se disfruta.
Lo único que lamento profundamente fue no haber llegado a tiempo para estar presente en la ceremonia en la cual una de las personas más importantes para mi, firmó su compromiso de respeto y ayuda mutua, para dar lugar a una nueva etapa en su vida. Esta vez mi memoria no me ayudó a notar el conflicto y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde. Una de las leyes físicas dice algo así como que "una persona no puede ocupar dos lugares distintos al mismo tiempo", así que físicamente no estuve ahí, pero mi mente y mi corazón sí estuvieron ahí. Y afortunadamente una videocámara también. ¡Felicidades Manuel y Eve!
Me costó cara la lección, emocionalmente hablando, pero tendré mucho cuidado con las fechas y los compromisos que a partir de ahora adquiera, uno de los cuales ocurrirá en agosto y tiene la prioridad más alta por sobre cualquier otro acontecimiento que se avecine.
Por otro lado, parecía que todo regresaba a la normalidad, fueron 2 semanas completitas sin línea de comunicación y con restringida conexión al mundo virtual. La semana que transcurre inició con una concurrida Muestra de Alternativas Universitarias, aunque se vio interrumpido por un día completo sin energía eléctrica. Afortunadamente en casa todos los servicios están funcionando correctamente... eso me recuerda que ya hay nuevos pagos que efectuar =P
Hoy escribo de nuevo desde la comodidad de mi rinconcito favorito en casa. ¡Qué diferencia!
miércoles, marzo 03, 2010
Mensajes cifrados
Para quienes a veces conducimos en ciudades en las que frecuentemente el tráfico ocasiona la desesperación, es común encontrarse con alguien que insistentemente hace sonar el claxon sin darse cuenta de que sólo empeora la situación. Lo que quizás quiere decir en realidad esta persona es: "por favor, avancen que llevo mucha prisa".
Desafortunadamente, la forma agresiva de comunicarse no es la que mejores resultados consigue pues se requiere suficiente paciencia y habilidad para descifrar correctamente el mensaje que se está enviando.
Algo parecido ocurría cuando en mi pre-adolescencia mi mamá, seguramente preocupada por cumplir con todos los deberes hogareños, me decía:
-"¿Qué no piensas barrer la casa? ¡mira que sucio está el piso!"
Y con mucho tacto, mi papá me sugería traducir la expresión anterior a una mejor:
-"Hijita, ¿podrías ayudarme a barrer la casa mientras yo termino la comida?"
Recientemente también he aprendido a decodificar los mensajes de mi mounstrita de cuatro patas, que cuando se sienta junto a la puerta quiere decir "¿me abres la puerta? necesito salir (a tomar o desechar agua)".Cuando se acerca con su carnaza o con una botella de plástico vacía en la boca significa "quiero jugar, ¿me la avientas y yo te la traigo de nuevo?". O cuando abre grande el hocico y se lame estirando la lengua lo más que puede significa "tengo hambre". Y así por el estilo, envía mensajes codificados.
La semana pasada mi cuerpo y mis compañeros del trabajo me enviaron un mensaje que por fin he descifrado.
Cuando mi ojo derecho empezó a brincar, no lo percibí hasta que alguien me lo hizo notar. Poco después, el inesperado e intenso retorno de mi colitis nerviosa me obligó a analizar mi situación de estrés actual y, finalmente la pregunta en broma de "¿por qué no eres una niña normal?" así como los subsiguientes comentarios derivados, me ayudaron a entender el mensaje. Como todo ser humano tengo un límite y en esta ocasión estuve a punto de sobrepasarlo.
Algo similar ocurre cuando el conductor del autobús rebasa el límite permitido de velocidad y la alarma del vehículo suena intermitentemente hasta que la velocidad disminuye hasta el rango autorizado.
Ahora comprendo que, por mucho que me guste mi trabajo, no debo permitir que la presión interna por cumplir con todas mis obligaciones en el menor tiempo posible, afecte mi salud.
En esta ocasión coincidió el tiempo de las jornadas de aniversario en las que apoyo con la reseña (que este año es doble), un taller y un invitado externo, además de la feria de proyectos, nuestro proyecto de investigación y los artículos por publicar, además de todos los deberes cotidianos; quizás a eso se debió la reacción de mi cuerpo que intentaba decirme: "Por favor detente, ya no puedo más con la presión. Recuerda que eres extremadamente aprehensiva y preocupona así que ¡alto ahi!".
Una vez decodificado el mensaje, a lo cual le antecedieron dos visitas al médico, cada una con su respectiva dosis de medicamentos y consejos, ahora mi ojo ya no brinca y mi aparato digestivo se va recuperando poco a poco. ¡Qué bueno que recibí correctamente el mensaje! y a tiempo, que es lo más importante. Por cierto, ¡Gracias!
De vez en cuando es necesario escuchar (a nuestro interior o al exterior) para darnos cuenta cuando nuestro cuerpo nos está pidiendo a gritos que requiere urgentemente nuestra atención en algo o cuando una persona desesperada intenta comunicarse con un mensaje muy encriptado.
Los mensajes podrían ser de los más variados: "es sano alejarte un poco de internet", "requieres hacer más ejercicio", "tu alimentación no es la más adecuada", "la escuela requiere más tiempo y dedicación de tu parte", "a tu familia le gustaría saber cuáles son tus preocupaciones", "discúlpame pero llevo mucha prisa", "estoy teniendo un mal día" ... en fin, sólo son algunos ejemplos.
Y tú, ¿sabes descifrar correctamente los mensajes que recibes? ;)
Desafortunadamente, la forma agresiva de comunicarse no es la que mejores resultados consigue pues se requiere suficiente paciencia y habilidad para descifrar correctamente el mensaje que se está enviando.
Algo parecido ocurría cuando en mi pre-adolescencia mi mamá, seguramente preocupada por cumplir con todos los deberes hogareños, me decía:
-"¿Qué no piensas barrer la casa? ¡mira que sucio está el piso!"
Y con mucho tacto, mi papá me sugería traducir la expresión anterior a una mejor:
-"Hijita, ¿podrías ayudarme a barrer la casa mientras yo termino la comida?"
Recientemente también he aprendido a decodificar los mensajes de mi mounstrita de cuatro patas, que cuando se sienta junto a la puerta quiere decir "¿me abres la puerta? necesito salir (a tomar o desechar agua)".Cuando se acerca con su carnaza o con una botella de plástico vacía en la boca significa "quiero jugar, ¿me la avientas y yo te la traigo de nuevo?". O cuando abre grande el hocico y se lame estirando la lengua lo más que puede significa "tengo hambre". Y así por el estilo, envía mensajes codificados.
La semana pasada mi cuerpo y mis compañeros del trabajo me enviaron un mensaje que por fin he descifrado.
Cuando mi ojo derecho empezó a brincar, no lo percibí hasta que alguien me lo hizo notar. Poco después, el inesperado e intenso retorno de mi colitis nerviosa me obligó a analizar mi situación de estrés actual y, finalmente la pregunta en broma de "¿por qué no eres una niña normal?" así como los subsiguientes comentarios derivados, me ayudaron a entender el mensaje. Como todo ser humano tengo un límite y en esta ocasión estuve a punto de sobrepasarlo.
Algo similar ocurre cuando el conductor del autobús rebasa el límite permitido de velocidad y la alarma del vehículo suena intermitentemente hasta que la velocidad disminuye hasta el rango autorizado.
Ahora comprendo que, por mucho que me guste mi trabajo, no debo permitir que la presión interna por cumplir con todas mis obligaciones en el menor tiempo posible, afecte mi salud.
En esta ocasión coincidió el tiempo de las jornadas de aniversario en las que apoyo con la reseña (que este año es doble), un taller y un invitado externo, además de la feria de proyectos, nuestro proyecto de investigación y los artículos por publicar, además de todos los deberes cotidianos; quizás a eso se debió la reacción de mi cuerpo que intentaba decirme: "Por favor detente, ya no puedo más con la presión. Recuerda que eres extremadamente aprehensiva y preocupona así que ¡alto ahi!".
Una vez decodificado el mensaje, a lo cual le antecedieron dos visitas al médico, cada una con su respectiva dosis de medicamentos y consejos, ahora mi ojo ya no brinca y mi aparato digestivo se va recuperando poco a poco. ¡Qué bueno que recibí correctamente el mensaje! y a tiempo, que es lo más importante. Por cierto, ¡Gracias!
De vez en cuando es necesario escuchar (a nuestro interior o al exterior) para darnos cuenta cuando nuestro cuerpo nos está pidiendo a gritos que requiere urgentemente nuestra atención en algo o cuando una persona desesperada intenta comunicarse con un mensaje muy encriptado.
Los mensajes podrían ser de los más variados: "es sano alejarte un poco de internet", "requieres hacer más ejercicio", "tu alimentación no es la más adecuada", "la escuela requiere más tiempo y dedicación de tu parte", "a tu familia le gustaría saber cuáles son tus preocupaciones", "discúlpame pero llevo mucha prisa", "estoy teniendo un mal día" ... en fin, sólo son algunos ejemplos.
Y tú, ¿sabes descifrar correctamente los mensajes que recibes? ;)
martes, febrero 09, 2010
Amor es...
Cuando era chiquita, en el periódico se publicaban unas figuritas de caricatura con diferentes mensajes, cada uno con el título de este post, seguido de una frase y una ilustración alusiva.
Todos los días, después de que mi papá terminaba de leer el periódico, recortaba esas pequeñas partes y las coleccionaba.
Hace mucho que las dejé de ver... y ahora que estamos en el mes de los corazones, decidí escribir mis propias frases acerca de lo que es el amor, según mi propia experiencia.
Amor es...
...Mudarse a una ciudad que dista miles de kilómetros de la ciudad natal, por el ser amado.
...Hacer los trabajos duros y arriesgados con tal de que ella no se exponga.
...Modificar el horario con tal de estar juntos el mayor tiempo posible.
...Elevar la oración de los domingos siempre tomados de la mano.
...Reír juntos hasta que duela la panza.
...Aprender a cocinar un nuevo platillo.
...Esperar pacientemente a que se le pase el coraje.
...Coincidir en que lo más bonito de una pelea es: la reconciliación.
...Aprender a decirse las cosas sin hablar, sólo con una mirada.
...Compartir una silla, un plato, un postre, un auto... y una vida juntos.
Y para ti, ¿qué es el amor?
¡Feliz día del Amor y la Amistad! (día, semana, mes... )
Todos los días, después de que mi papá terminaba de leer el periódico, recortaba esas pequeñas partes y las coleccionaba.
Hace mucho que las dejé de ver... y ahora que estamos en el mes de los corazones, decidí escribir mis propias frases acerca de lo que es el amor, según mi propia experiencia.
Amor es...
...Mudarse a una ciudad que dista miles de kilómetros de la ciudad natal, por el ser amado.
...Hacer los trabajos duros y arriesgados con tal de que ella no se exponga.
...Modificar el horario con tal de estar juntos el mayor tiempo posible.
...Elevar la oración de los domingos siempre tomados de la mano.
...Reír juntos hasta que duela la panza.
...Aprender a cocinar un nuevo platillo.
...Esperar pacientemente a que se le pase el coraje.
...Coincidir en que lo más bonito de una pelea es: la reconciliación.
...Aprender a decirse las cosas sin hablar, sólo con una mirada.
...Compartir una silla, un plato, un postre, un auto... y una vida juntos.
Y para ti, ¿qué es el amor?
¡Feliz día del Amor y la Amistad! (día, semana, mes... )
domingo, febrero 07, 2010
Consentidos... con sentidos
Hace algunos años -no tantos en realidad- mentir sin ser descubierta era una de las acciones más difíciles de realizar para mí. Sin embargo, como buena aprendiz que presumo ser, ya no soy tan inexperta en el arte de hacerlo.
Con el tiempo, para bien o para mal, he aprendido que hay ocasiones en las que resulta conveniente, por ejemplo, encontrar la mejor manera de decir lo que pienso o hago tratando de no herir susceptibilidades, aún cuando esto signifique ocultar algún dato relevante.
Quien afirme que en toda su vida no ha mentido una sola vez... quizás acaba de hacerlo una vez más. Y a pesar de estar convencida de lo anterior, en ocasiones, evitar una mentira trae como consecuencia que pepe grillo no me deje en paz por algunas horas. ¿Hice bien o pude hacerlo mejor? A mi exigente pepillo le gusta más la segunda opción.
En realidad hoy pude haber respondido impulsivamente -lo cual es uno de mis retos a vencer- pero a media frase me detuve. No resulta sencillo decir cuál de todos mis alumnos ha sido el consentido, más aún, quiero creer que nunca ha habido tal, por ética profesional, imparcialidad o el término que cada quien desee utilizar.
Uno de los resultados más exquisitos de esta profesión para la que Alguien me eligió, es que en repetidas ocasiones se crean lazos de amistad entre quienes durante algún período compartimos el aula, aún cuando deja de existir la relación instructor-aprendiz, donde por cierto no siempre ocupo el primer papel, pues después de cada asignatura, curso o taller, todos aprendemos algo nuevo, o al menos eso espero.
En el aula se distinguen dos tipos de personas: aquellas que se esfuerzan lo más que pueden y quienes lo hacen lo menos que pueden. Esta constante ha permanecido en los diferentes niveles educativos en los que he tenido la oportunidad de colaborar: bachillerato, licenciatura, diplomado y posgrado. En el primer caso es exquisitamente reconfortante observar los rápidos avances de los participantes y en el segundo caso es necesario idear nuevas estrategias que funcionen para esos casos particulares, lo cual también es enriquecedor.
Por lo tanto, ¿cómo decir que algún alumno ha sido mi consentido? Más bien yo desearía que todos se sintieran únicos y especiales, que en realidad lo son.
Espero que en una próxima ocasión mi hamster corra un poco más rápido y pueda corresponder honestamente y sin pausas ante el afectuoso saludo de quien me dice "¡mi maestra consentida!". Expresión que por cierto, agradezco sinceramente.
Con el tiempo, para bien o para mal, he aprendido que hay ocasiones en las que resulta conveniente, por ejemplo, encontrar la mejor manera de decir lo que pienso o hago tratando de no herir susceptibilidades, aún cuando esto signifique ocultar algún dato relevante.
Quien afirme que en toda su vida no ha mentido una sola vez... quizás acaba de hacerlo una vez más. Y a pesar de estar convencida de lo anterior, en ocasiones, evitar una mentira trae como consecuencia que pepe grillo no me deje en paz por algunas horas. ¿Hice bien o pude hacerlo mejor? A mi exigente pepillo le gusta más la segunda opción.
En realidad hoy pude haber respondido impulsivamente -lo cual es uno de mis retos a vencer- pero a media frase me detuve. No resulta sencillo decir cuál de todos mis alumnos ha sido el consentido, más aún, quiero creer que nunca ha habido tal, por ética profesional, imparcialidad o el término que cada quien desee utilizar.
Uno de los resultados más exquisitos de esta profesión para la que Alguien me eligió, es que en repetidas ocasiones se crean lazos de amistad entre quienes durante algún período compartimos el aula, aún cuando deja de existir la relación instructor-aprendiz, donde por cierto no siempre ocupo el primer papel, pues después de cada asignatura, curso o taller, todos aprendemos algo nuevo, o al menos eso espero.
En el aula se distinguen dos tipos de personas: aquellas que se esfuerzan lo más que pueden y quienes lo hacen lo menos que pueden. Esta constante ha permanecido en los diferentes niveles educativos en los que he tenido la oportunidad de colaborar: bachillerato, licenciatura, diplomado y posgrado. En el primer caso es exquisitamente reconfortante observar los rápidos avances de los participantes y en el segundo caso es necesario idear nuevas estrategias que funcionen para esos casos particulares, lo cual también es enriquecedor.
Por lo tanto, ¿cómo decir que algún alumno ha sido mi consentido? Más bien yo desearía que todos se sintieran únicos y especiales, que en realidad lo son.
Espero que en una próxima ocasión mi hamster corra un poco más rápido y pueda corresponder honestamente y sin pausas ante el afectuoso saludo de quien me dice "¡mi maestra consentida!". Expresión que por cierto, agradezco sinceramente.
martes, febrero 02, 2010
Un año más
A menudo me quejo de que mi memoria RAM no es capaz de almacenar más de 1 kb de información, por lo que requiero anotar TODOS los acontecimientos y asuntos importantes, para no olvidarlos. Si embargo, en los últimos días esta situación es más perceptible, quizás porque han estado acudiendo a mi presente recuerdos de muchos eventos de algunos años atrás, con más frecuencia de lo normal.Por ejemplo, ¡el día de ayer cumplí 8 años! Si, me han dicho que no los aparento mucho (a mi vanidad femenina le conviene creerles) pero hace 8 vueltas al sol que encontré mi verdadera vocación.
Fue en un primer día de Febrero cuando llegué a esta pacífica ciudad gracias a una oportunidad de trabajo que conseguí después de ser entrevistada por cerca de 20 personas en una mesa cuadrada. Quizás eran menos, pero a mi me pareció que eran muchos... el nerviosismo que sentí el día de la entrevista sólo lo he sentido 2 veces en mi vida, la primera fue el día que defendí mi tesis (¡¡y fui aprobada!!) y aquélla ocasión fue la segunda. Afortunadamente decidieron que yo era la indicada y desde entonces descubrí que éste es mi lugar.
Cuando un estudiante recién egresado busca una oportunidad de empleo, generalmente se presenta a cada nueva oportunidad con la completa disposición de dar lo mejor de sí mismo. Si no sabe algo lo aprende, si algo resulta difícil pide ayuda y, después de algunos años de experiencia, lo más común es que no haya la necesidad de aprender muchas cosas nuevas, a menos que el deseo de actualizarse esté por encima de muchas otras prioridades que surgen. Es entonces cuando viene la rutina y el desánimo, en algunos casos.
¡Pero en este lugar es diferente! Todos los días hay algo nuevo que aprender, aún después de algunos años. Parece que fue ayer cuando llegué aquí por primera vez, cuando mis metidas de pata en el salón de clases me hacían acreedora del título "botana del día", o cuando mi moral se iba hasta el suelo con los comentarios de la primera evaluación de los estudiantes, o cuando tuve que recurrir a la ayuda de un experto en el área porque no tenía la más mínima experiencia con el manejo de circuitos, protoboards y demás... no quiero decir que ya no me equivoque, pero de los errores mucho se aprende y me temo que aún me falta mucho por aprender.
Ayer no hubo pastel ni velitas. Es más, fue inhábil y me acordé hacia el ocaso del día. Pero mi deseo de entrar un día al salón de clases y ver a más de 20 alumnos sentaditos esperándome, ¡ya se cumplió! apenas la semana pasada.
Empieza un nuevo ciclo académico y el tiempo sigue su curso... día a día, semana a semana, quincena a quincena, semestre a semestre, año con año, generación tras generación. Creo que lo más importante de la vida se aprende fuera del aula, pero la actitud que se demuestra en el aula, es la base para lograr las cosas más importantes de la vida.
A todos quienes han compartido este tiempo conmigo ¡Gracias! Como decía un querido maestro q.e.p.d. "Gracias por el aguante".
Apenas van ocho años... y seguimos contando.
domingo, enero 31, 2010
La fuerza que nos mueve
En un momento de divagación, de aquellos en los que la vista se pierde en la nada y cualquier voz que nos llamara pasaría desapercibida o quedaría de trasfondo como un simple bla bla bla (algunos estudiantes que conozco saben bien a lo que me refiero), hoy vineron a mi memoria algunos momentos de antaño.
Desde lo más lejano que mi memoria me permite retroceder, el amor ha sido mi principal motor para hacer cuánto he querido.
Recuerdo la primera vez en la que mi corazoncito latió más fuerte de lo que le conocía, cuando apenas estaba en 4o grado de primaria. Todos los días iba a la escuela con la esperanza de encontrarme con el susodicho y, si no se aparecía, al día siguiente regresaba con más entusiasmo a la escuela y mi alegría era doble cuando por fin nuestros días se cruzaban.
¡Qué días aquellos!
Como aquél en el que una niña de 5o grado de primaria llegó a su casa con ánimo de platicar sobre lo que había aprendido en su interesante clase acerca de los cambios que ocurren en los niños y niñas a cierta edad. Justo a la hora de la comida llega a la mesa y le pregunta a su papá:
- ¿Papi, a la etapa en que a las niñas les empiezan a gustar los niños, se le llama adolescencia, verdad?
Ahora que lo pienso, el papá debió haber tragado el bocado de comida que tenía en la boca con un poco más de dificultad que de costumbre. Recuerdo que alcanzó a decir algo así como:
- Sí, ¿por qué lo preguntas?
Aquella niña ingenua de 9 años respondió:
- Y si al inicio de esa etapa se le llama adolescencia... ¿cómo se llama a la etapa en que termina? y ¿cuánto tiempo pasa hasta que se termina? porque... un día se termina, ¿o no?
No debe haber sido fácil encontrar la respuesta adecuada a semejante pregunta, no recuerdo cuales fueron las palabras exactas pero estoy segura que, como todas las respuestas dadas por éste papá, fue la más adecuada y dejó satisfecha la curiosidad de la chiquilla, que al parecer desde entonces presentía que lo que se veía venir no sería nada fácil.
Ahora, me doy cuenta de lo que papá quiso decir.
Desde que el corazón aprende a enamorarse y amar, no puede dejar de hacerlo. La principal diferencia en la vida "de los grandes" radica en la ausencia de aquella inocencia que nos disculpaba de cualquier malentendido que pudiera haber surgido, lo mismo con las amigas que con los niños, siendo niña, y viceversa (supongo) siendo niño.
¡Qué complicada es la vida, en cuanto a las relaciones humanas! Cada individuo tiene su propia historia, y cuando se juntan dos historias se crea una nueva historia, mucho más complicada y enriquecida que las primeras. Sin embargo, estoy segura que Alguien allá arriba se encarga de que las "coincidencias" ocurran, cuando sea el momento adecuado.
Yo no sé que pude haber hecho para ser bendecida y haber encontrado el hombro que parece estar diseñado a la medida de mi cabeza, pero si lo supiera, me aseguraría de no dejar de hacerlo.
Confío en que aquellas parejas en busca del camino que pueda ser recorrido y disfrutado juntos, lo encuentren. Ojalá tengamos siempre presente que las cosas que parecen ser las más difíciles en la vida, son las que más valen la pena... y que quien persevera ¡alcanza!
Pero sobre todo, hoy mi fe está puesta en la esperanza de que sin importar lo que pase en nuestro transitar por este mundo, cada día nos regalemos la inmensa dicha de amar. A nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, y a nuestra pareja si tenemos la fortuna de contar con una.
Desde lo más lejano que mi memoria me permite retroceder, el amor ha sido mi principal motor para hacer cuánto he querido.
Recuerdo la primera vez en la que mi corazoncito latió más fuerte de lo que le conocía, cuando apenas estaba en 4o grado de primaria. Todos los días iba a la escuela con la esperanza de encontrarme con el susodicho y, si no se aparecía, al día siguiente regresaba con más entusiasmo a la escuela y mi alegría era doble cuando por fin nuestros días se cruzaban.
¡Qué días aquellos!
Como aquél en el que una niña de 5o grado de primaria llegó a su casa con ánimo de platicar sobre lo que había aprendido en su interesante clase acerca de los cambios que ocurren en los niños y niñas a cierta edad. Justo a la hora de la comida llega a la mesa y le pregunta a su papá:
- ¿Papi, a la etapa en que a las niñas les empiezan a gustar los niños, se le llama adolescencia, verdad?
Ahora que lo pienso, el papá debió haber tragado el bocado de comida que tenía en la boca con un poco más de dificultad que de costumbre. Recuerdo que alcanzó a decir algo así como:
- Sí, ¿por qué lo preguntas?
Aquella niña ingenua de 9 años respondió:
- Y si al inicio de esa etapa se le llama adolescencia... ¿cómo se llama a la etapa en que termina? y ¿cuánto tiempo pasa hasta que se termina? porque... un día se termina, ¿o no?
No debe haber sido fácil encontrar la respuesta adecuada a semejante pregunta, no recuerdo cuales fueron las palabras exactas pero estoy segura que, como todas las respuestas dadas por éste papá, fue la más adecuada y dejó satisfecha la curiosidad de la chiquilla, que al parecer desde entonces presentía que lo que se veía venir no sería nada fácil.
Ahora, me doy cuenta de lo que papá quiso decir.
Desde que el corazón aprende a enamorarse y amar, no puede dejar de hacerlo. La principal diferencia en la vida "de los grandes" radica en la ausencia de aquella inocencia que nos disculpaba de cualquier malentendido que pudiera haber surgido, lo mismo con las amigas que con los niños, siendo niña, y viceversa (supongo) siendo niño.
¡Qué complicada es la vida, en cuanto a las relaciones humanas! Cada individuo tiene su propia historia, y cuando se juntan dos historias se crea una nueva historia, mucho más complicada y enriquecida que las primeras. Sin embargo, estoy segura que Alguien allá arriba se encarga de que las "coincidencias" ocurran, cuando sea el momento adecuado.
Yo no sé que pude haber hecho para ser bendecida y haber encontrado el hombro que parece estar diseñado a la medida de mi cabeza, pero si lo supiera, me aseguraría de no dejar de hacerlo.
Confío en que aquellas parejas en busca del camino que pueda ser recorrido y disfrutado juntos, lo encuentren. Ojalá tengamos siempre presente que las cosas que parecen ser las más difíciles en la vida, son las que más valen la pena... y que quien persevera ¡alcanza!
Pero sobre todo, hoy mi fe está puesta en la esperanza de que sin importar lo que pase en nuestro transitar por este mundo, cada día nos regalemos la inmensa dicha de amar. A nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, y a nuestra pareja si tenemos la fortuna de contar con una.
miércoles, enero 20, 2010
Un viaje más hacia la gran ciudad
El viaje de hoy estuvo acompañado de la edición mañanera noticiosa de la estación local de radio, en nada comparable con la acostumbrada companía de estos viajes, en los últimos años. ¡Qué diferencia!
Hay ocasiones en las que escuchar las noticias resulta interesante, me permite ponerme al tanto de los últimos acontecimientos del mundo y en ocasiones hasta tiene su parte divertida. En otros casos, el panorama que se describe es desolador y me entristece en sobremanera. El caso de hoy fue como el segundo, desafortunadamente. Que una ciudad reciba en menos de dos semanas una doble sacudida, no es nada agradable de escuchar y mucho menos de vivir, supongo.
Regresaron a mi mente los recuerdos de la experiencia responsable de que las visitas que hacemos a donde reside mi segunda familia no sean las mismas desde que experimenté 6 grados en la famosa escala que mide los temblores. Es una experiencia nada agradable, desesperante, traumática... la cual, a la vez que me permite imaginar -mínimamente, supongo- el panorama desolador que se debe vivir en estos momentos en Haití, al mismo tiempo me obliga a revalorar la grandiosa fortuna de que en nuestra tierra no se experimenten esos fenómenos naturales.
El motivo del viaje está valiendo la pena. Una vez más coincido con Einstein cuando dice que "todos somos ignorantes, sólo ignoramos cosas diferentes", pues mientras más aprendo más cuenta me doy de cuán ignorante soy. El estar aquí tiene su precio, tanto por lo mucho que me cuesta la distancia de mi rey verde, como por todas las peripecias que tuve que pasar el día de ayer para poder cumplir con mis pendientes antes de venir.
Además del aprendizaje académico, está presente la oportunidad de aprovechar el tiempo libre de estos días de una manera diferente... y no la desperdiciaré.
Hay ocasiones en las que escuchar las noticias resulta interesante, me permite ponerme al tanto de los últimos acontecimientos del mundo y en ocasiones hasta tiene su parte divertida. En otros casos, el panorama que se describe es desolador y me entristece en sobremanera. El caso de hoy fue como el segundo, desafortunadamente. Que una ciudad reciba en menos de dos semanas una doble sacudida, no es nada agradable de escuchar y mucho menos de vivir, supongo.
Regresaron a mi mente los recuerdos de la experiencia responsable de que las visitas que hacemos a donde reside mi segunda familia no sean las mismas desde que experimenté 6 grados en la famosa escala que mide los temblores. Es una experiencia nada agradable, desesperante, traumática... la cual, a la vez que me permite imaginar -mínimamente, supongo- el panorama desolador que se debe vivir en estos momentos en Haití, al mismo tiempo me obliga a revalorar la grandiosa fortuna de que en nuestra tierra no se experimenten esos fenómenos naturales.
El motivo del viaje está valiendo la pena. Una vez más coincido con Einstein cuando dice que "todos somos ignorantes, sólo ignoramos cosas diferentes", pues mientras más aprendo más cuenta me doy de cuán ignorante soy. El estar aquí tiene su precio, tanto por lo mucho que me cuesta la distancia de mi rey verde, como por todas las peripecias que tuve que pasar el día de ayer para poder cumplir con mis pendientes antes de venir.
Además del aprendizaje académico, está presente la oportunidad de aprovechar el tiempo libre de estos días de una manera diferente... y no la desperdiciaré.
jueves, enero 14, 2010
Me gusta enero
Me gusta enero porque es cuando imagino ante mi el principio de un nuevo capítulo, como si tuviera un paquete de hojas en blanco en las que puedo escribir cada día con una pluma de esas que más me gustan, cuyos trazos, finos o gruesos, van dibujando algunas veces formas conocidas y otras veces formas de las más diversas que se me puedan ocurrir.
Me gusta también por la costumbre que tenemos de hacer buenos propósitos, que este año pienso resumir en uno solo: vivir disfrutando y dejando a los demás disfrutar cada instante, sin importar la tonalidad con que se vayan pintando los días. El tiempo parece transcurrir cada vez más rápido y los segundos me parecen cada vez más valiosos.
Particularmente, este enero me gusta por las visitas que con el pretexto de la feria de reyes estamos recibiendo. Generalmente disfruto mucho la privacidad del hogar que mi rey verde (¿por qué tendría que ser príncipe azul?) y yo hemos empezado a construir, pero de vez en cuando un poco de ruido y alboroto en casa me alegra mucho, mucho.
Me gusta enero por el frío que nos invita a mantener el calor humano y nos permite arroparnos como pocas veces podemos hacerlo durante el año, debido a la calidez climática de nuestra querida tierra. Como bien decía Esteban, en estos días salen las combinaciones más creativas y las prendas más olvidadas de nuestro guardarropa. ¡Eso es ser optimista! y ver el lado positivo de la situación.
Sí, también podría listar lo que no me gusta de enero pero no lo haré. No es que quiera ignorar que el arcoiris de la vida sigue pintando tonalidades grisáseas, solamente que en este espacio esas tonalidades no tienen mayor prioridad por ser compartidas.
Ah, pero sobre todo me gusta enero porque hoy sigue siendo enero.
Me gusta también por la costumbre que tenemos de hacer buenos propósitos, que este año pienso resumir en uno solo: vivir disfrutando y dejando a los demás disfrutar cada instante, sin importar la tonalidad con que se vayan pintando los días. El tiempo parece transcurrir cada vez más rápido y los segundos me parecen cada vez más valiosos.
Particularmente, este enero me gusta por las visitas que con el pretexto de la feria de reyes estamos recibiendo. Generalmente disfruto mucho la privacidad del hogar que mi rey verde (¿por qué tendría que ser príncipe azul?) y yo hemos empezado a construir, pero de vez en cuando un poco de ruido y alboroto en casa me alegra mucho, mucho.
Me gusta enero por el frío que nos invita a mantener el calor humano y nos permite arroparnos como pocas veces podemos hacerlo durante el año, debido a la calidez climática de nuestra querida tierra. Como bien decía Esteban, en estos días salen las combinaciones más creativas y las prendas más olvidadas de nuestro guardarropa. ¡Eso es ser optimista! y ver el lado positivo de la situación.
Sí, también podría listar lo que no me gusta de enero pero no lo haré. No es que quiera ignorar que el arcoiris de la vida sigue pintando tonalidades grisáseas, solamente que en este espacio esas tonalidades no tienen mayor prioridad por ser compartidas.
Ah, pero sobre todo me gusta enero porque hoy sigue siendo enero.
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